Después de semanas de emociones intensas, lágrimas contenidas y descubrimientos que habían sacudido por completo sus vidas, Eliana y María José sintieron que era momento de tomar un respiro. No querían hablar de pruebas de ADN, ni de secretos del pasado, ni de dolores enterrados. Necesitaban recordarse que, más allá del caos, eran hermanas, y que antes de que la vida las enfrentara en direcciones distintas, compartieron una infancia que, aunque no perfecta, había estado llena de momentos que aú