José Manuel se despertó con una sola idea fija en la cabeza: llegar al fondo de todo. Después de tantos años de dolor, de culpas acumuladas, de silencios que retumbaban más que cualquier grito, había llegado el momento de enfrentarse a la verdad. Ya no podía seguir sin respuestas. Si Samuel era su hijo, si Eliana realmente había sido madre aquel día y no se lo habían dicho, alguien tuvo que haber intervenido. Y ese alguien debía pagar.
Con determinación, tomó su chaqueta y, sin esperar que nadi