Capítulo 311: Cuando los muertos hablan...
La ciudad brillaba como una joya de cristal bajo la luna. En lo alto de un lujoso rascacielos, donde la altura no solo ofrecía vistas privilegiadas sino también distancia del resto del mundo, Samantha disfrutaba de lo que para muchos sería un sueño: soledad, silencio, riqueza... control.
Reclinada en su sofá de terciopelo blanco, con una bata de seda que acariciaba su piel como si fuera una segunda capa de poder, sostenía entre sus dedos perfectamente esmaltados una copa de vino tinto, uno de e