El ambiente en la velada era elegante, con luces tenues y música de fondo que creaba una atmósfera de sofisticación. Las mesas estaban distribuidas estratégicamente, y tanto José Manuel como Eliana sabían que no podían evitarse durante toda la noche.
José Manuel se mantenía con el ceño fruncido, sin poder concentrarse en las conversaciones a su alrededor. Cada vez que levantaba la vista, veía a Eliana riendo con Issac, apoyando ligeramente su mano en su brazo o inclinándose hacia él para susurr