El cielo estaba despejado, con apenas unas nubes juguetonas deslizándose por el azul infinito. Era sábado por la mañana y el parque de diversiones abría sus puertas entre risas, música y el aroma a algodón de azúcar. Isaac, por primera vez en mucho tiempo, tenía todo el día libre… y había decidido dedicarlo por completo a su hijo Gabriel. Pero no solo a él: también llevaría a Samuel, que ya era parte de su rutina, y a María José, quien se había convertido en un apoyo indispensable.
—¿Están list