Capítulo 138: Bajo la luna.
Después de cubrirlos bien, María José y él se fueron a la cocina, dejando la puerta abierta para escucharlos si despertaban.
Se quedaron en silencio unos segundos, cada uno con una taza de té caliente entre las manos. Isaac la observó mientras ella revolvía el té distraídamente.
—Gracias por venir temprano hoy y pasar tiempo con nosotros.
—Gracias a ti por permitirme ser parte de sus vidas—respondió el—. No imaginé que iba a ser un día tan bonito.
—Fue más que eso —añadió ella—. Fue especial.
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