El sonido de los cubiertos chocando suavemente contra los platos llenaba el elegante comedor de la mansión. José Manuel apenas había probado su desayuno, removiendo distraídamente el café en su taza mientras su mente divagaba.
Samantha, sentada frente a él, lo observaba con atención. Su rostro reflejaba una mezcla de frustración y vulnerabilidad. Sabía que el hombre con el que había compartido tantos años estaba cada vez más distante, y la incertidumbre la estaba consumiendo.
—José Manuel… —dij