Dos semanas...
Dos semanas sin saber de Ethan se le había pegado al cuerpo como una fiebre lenta, de esas que no te tumban de golpe, pero te van apagando por dentro mientras sigues caminando, sonriendo y fingiendo que todo es normal.
No era que el mundo se hubiera detenido, al contrario, el mundo seguía, el edificio seguía, la ciudad seguía.
Y eso era lo más cruel, porque a ella la habían dejado suspendi