Aaron se levantó y caminó hacia un extremo de la sala, como quien busca privacidad.
Ella lo siguió sintiéndose ridícula por lo lenta que estaba, por lo consciente que era de su propia fragilidad, y por la forma en que su cuerpo insistía en recordarle que llevaba semanas funcionando a punta de terquedad.
—Dígame, señor.
Aaron la observó con una mezcla de evaluación y humanidad.
Era un ho