Amanda tragó saliva, porque en el fondo sabía que había verdad en eso.
Ethan la había defendido de una forma que no era habitual en él, porque no lo hacía con nadie más.
—Así que sí —admitió Daniel, clavándole la mirada—. Quise ver cuánto tardabas en caer. En equivocarte. En cruzar la línea. Y Katty tuvo la amabilidad de ayudarnos a empujar.
Amanda cerró los dedos con tanta fuerza que las uñas se clavaron en las palmas.
—¿Empujar…