Los Van Ness han llegado.
Amanda tenía las piernas con un tic nervioso.
Golpeaba el suelo de la sala de espera del laboratorio con la punta de sus tacones, una y otra vez, como si el sonido pudiera apurar los resultados, como si el ruido le pudiera arrancar de encima esa sensación de estar sentada en el borde de algo enorme.
Estaba así por dos razones.
La primera era la muestra de sangre de Ethan y de Noah.
Sabía que