Quién lo diría.
Amanda se quedó mirándolo con la boca entreabierta, sin molestarse en disimular la sorpresa.
No podía creer lo que Ethan le estaba diciendo.
Noah era, prácticamente, el heredero de todo ese monstruo llamado Van Ness, y eso significaba una cosa demasiado simple y demasiado peligrosa al mismo tiempo.
Su hijo era la llave para reclamar lo que Leonard dejó.
Su hijo era la excusa perfecta para