Fue un error.
Amanda se removió incómoda entre las sábanas, como si el colchón se hubiera convertido en arena húmeda.
Tenía el cuerpo pesado, la cabeza espesa, la lengua pegada al paladar y la garganta tan reseca que le ardía al tragar saliva.
Intentó abrir los ojos y no pudo a la primera; los párpados le pesaban como si alguien le hubiera puesto monedas encima.
"Necesito agua. Necesito… aire."
Hizo un es