Los hombres de Quiroga habían entrado al tercer piso con una precisión que no dejó margen para nada. Dos de los hombres de Ramiro estaban en el corredor cuando llegaron y no tuvieron tiempo de reaccionar. El tercero salió por la ventana lateral y se escapó.
Perla estaba en la habitación con Matías, sentada en una silla junto a la cuna improvisada con las manos en el regazo y una expresión que no era de quien huye sino de quien sabe que ya no tiene adónde ir. No opuso resistencia. Se dejó llevar