La puerta de la habitación del hospital se cierra detrás de nosotros con un golpe suave. El sonido del seguro al encajar, es el eco de un capítulo de nuestras vidas, que siempre recordaremos en nuestra historia.
Sebastián lleva a Matías en brazos. El bebé está envuelto en la manta de color azul celeste que la madre de Sebastián trajo ayer, esa misma que yo he visto que ella tejía durante las noches, con una ternura que me conmovía. Mi hijo está caliente. Mi hijo está a salvo. Y mientras atravie