El día amaneció con una luz dorada que parecía hecha a medida. No había una sola nube en el cielo, y el jardín de la mansión lucía como nunca, los jazmines en flor, rosas blancas adornaban los arcos, y el sendero de piedras estaba cubierto de pétalos blancos que Sofía había esparcido con la dedicación de una artista. El aroma a tierra mojada y a flores recién cortadas se mezclaba con el olor a pan recién horneado que venía de la cocina.
Pero yo no veía nada de eso.
Estaba en la habitación, fren