CAPÍTULO 1: LA FAMILIA PERFECTA QUE YO NUNCA TUVE
Desperté con el ruido de los gritos de alegría de mi hermana Valeria. Miré el reloj: las nueve de la mañana del sábado. Ya sabía qué pasaba: su marido, Nicolás, le había dado alguna sorpresa. De esas sorpresas que solo ella se merecía.
Me levanté con mal humor —como siempre— y me fui al baño. Miré en el espejo y vi mi cara pálida, mis ojos hinchados de llanto (ya sé, lloré anoche pensando en él) y el pelo desordenado. Soy Camila, la hermana meno