Valeria no esperó a que Marcos terminara de dar explicaciones. El silencio que siguió a su pregunta fue la única respuesta que necesitó para saber que Isabel había dado en el blanco. No era que no amara a Marcos, era que su vida anterior le había enseñado que las omisiones son la forma más sutil de la traición.
A las seis de la mañana, mientras Marcos rastreaba frenéticamente la señal del virus en su estudio, Valeria ya estaba en un tren de alta velocidad rumbo a Sevilla. No le avisó. Dejó una