Camino hacia la entrada de mi edificio con el bolso colgado del hombro y las llaves en la mano cuando el teléfono vibra. No miro la pantalla de inmediato. Sé quién es.
Andrew.
Respiro hondo antes de contestar.
—¿Dónde estás? —pregunta apenas atiendo.
Rio para mí misma al notar su tono molesto.
—Llegando a casa —respondo.
—¿A casa? —repite—. Pensé que íbamos a cenar.
Me detengo frente a la puerta del edificio.
—Eso fue hace horas —digo—. No confirmamos nada.
—Quedamos en hablar —insiste.
—Hablamos —respondo.
Hay una pausa breve. Lo suficiente para notar que no le gusta la respuesta.
—Te vi salir con Lucas —dice entonces.
—Sí —contesto—. Fuimos a cenar después del trabajo.
—¿No se suponía que saldría conmigo? A qué estás jugando Eva, ¿Desde cuando ustedes se llevan tan bien como para cenar juntos?
Su voz suena agotada, esta es la primera vez que me habla de esta forma, sabía que no le gustaría ese desplante, pero no esperaba esta reacción.
—Desde hoy —respondo con calma—. Es mi jefe.
El