Eva
El segundo día del juicio comenzó con una sensación distinta.
Yo sabía que tarde o temprano iba a pasar.
Cuando el fiscal anunció que la defensa llamaría a un “testigo relacionado con el conflicto emocional entre las partes”, sentí cómo el aire se volvía más denso.
Sabía que era yo.
Mi nombre resonó en la sala con una claridad incómoda.
—Eva Salazar.
Mis piernas no temblaron cuando me puse de pie.
Eso me sorprendió.
Caminé hasta el estrado sintiendo las miradas clavadas en