Eva
Cuando el fiscal anunció el siguiente testigo, sentí cómo el aire se comprimía dentro de mis pulmones.
—Daniel.
Hellen se tensó en el instante en que pronunciaron el nombre de Daniel. Fue un cambio casi invisible, apenas un endurecimiento en su postura y un leve movimiento en sus hombros, pero yo lo noté. Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor del borde de la mesa, como si necesitara algo sólido a lo que aferrarse, y aunque mantuvo el rostro sereno, la rigidez en su mandíbula dela