Eva
El primer día del juicio llegó sin dar espacio a prepararnos del todo, como si el calendario hubiera decidido avanzar sin considerar que aún no estábamos listos.
El tribunal penal era distinto. No tenía el murmullo casi administrativo de otras audiencias, sino una tensión más densa, más cortante. Las paredes parecían más frías, los asientos más duros, las miradas más severas. Todo en ese lugar recordaba que ahí no se discutían desacuerdos familiares, sino delitos.
Aquí no se hablaba de cust