Andrew
Cuando regresé al apartamento, Eva abrió la puerta antes de que tocara. Tenía los ojos rojos, como si hubiera estado conteniendo el llanto durante horas. En cuanto me vio entero, sin esposas, sin moretones nuevos, soltó el aire que llevaba reteniendo.
—Pensé que no te iban a dejar salir —murmuró.
La abracé sin decir nada al principio. Sentí el temblor en sus manos y lo odié, porque era consecuencia directa de una guerra que yo había permitido crecer demasiado.
—Para arrestar a un Palvin