Iván conducía en silencio, con el gesto endurecido y la mirada fija en la carretera. A su lado, Fiorella se removía en el asiento. El ambiente en el auto era tan denso que parecía que el aire faltaba.
—Necesito saber por qué te fuiste de emergencia con tu padre ¿Pasa algo grave? —dijo al fin, rompiendo ese silencio que la sofocaba.
Iván no apartó la vista del camino. —Recibimos una visita importante.
Fiorella frunció el ceño. —¿Qué tipo de visita?
—Te lo contaré después —respondió seco.
Ella no