GIULIA
El recuerdo volvió a mí como un espejismo cruel. Luca y yo, desnudos en mi cama, entrelazados en un abrazo que parecía eterno. Recuerdo cómo lo miré a los ojos aquella noche, con miedo y esperanza al mismo tiempo.
—¿De verdad estás dispuesto a enfrentarte a tu propia familia solo por mí? —le pregunté con la voz quebrada, acariciando su rostro, como si quisiera grabarlo en mi piel.
Él me besó suavemente, como si supiera que esas serían sus últimas palabras conmigo.
—Te amo demasiado, Giu