Ameline sabía que tenía que cuidar muy bien sus palabras.
Caleb dijo que no interferiría en los negocios de su hijo, pero que la casa era suya, y él era quien mandaba allí…
Además, no parecía creerle que el bebé no era su nieto, y estaba interesado en asegurarse de que la madre de su nieto tuviera un trato digno.
“No quiero decirle la verdad, no le diré a nadie la verdad, nadie sabrá que sí es hijo de Seth si puedo evitarlo, pero como de todos modos padre e hijo no me creen, intentaré sacar