Capítulo 100. Resiste, por favor
Las sombras se multiplican en cuestión de segundos. De entre los árboles aparecen más lobos, tan deformes y repugnantes como el primero. Sus cuerpos están cubiertos de cicatrices, de pieles desgarradas que todavía sangran. Los ojos, inyectados en rojo, brillan con un hambre animal que eriza la piel.
Aria contiene la respiración cuando comprende que no es solo uno. Son varios, al menos cinco, que rodean a Kael con movimientos calculados, cerrando el círculo poco a poco. Los gruñidos resuenan com