Punto de vista de Max
No recuerdo haber sentido esta rabia jamás. Me arde la piel. El pecho me late con tal fuerza que siento que me va a estallar. Quiero gritar, quiero destruirlo todo. No puedo dejar de pensar en su rostro... en cómo mi hermana, mi Isabella, apenas pudo articular lo que ese malnacido le hizo.
Mi madre me lo confesó con lágrimas en los ojos, temblando, como si las palabras fueran cuchillas que le cortaban la boca al salir. No pude soportarlo. No quise escucharlo todo; bastaron