—¿Y a ti que te pasa?
—¿Que me pasa de que? —estampe mi tenedor contra el plato, encajando este mismo en el pedazo de carne que me encontraba comiendo.
Un nuevo día llegó a la universidad y con ello un nuevo almuerzo, un nuevo momento en la cafetería donde posiblemente volvería a ver a esa perra llegar de la mano con la niña o del brazo de su novio como toda una mujer enamorada.
Y mi humor de perros no era por cualquiera de esos posibles escenarios, era por qué ayer en mi cobardía ante la se