Tras pesados días afrontando la ley, un mundo en donde soy una completa ignorante. No me queda más que relajarme en un restaurante junto a mi mejor amiga, quien me cuenta todos los acontecimientos ocurridos en la universidad y resaltaba lo mucho que le hice falta estos días.
Yo solo era capaz de escucharla entre risas, masticando un trozo de pan que ofreció el mesero como entrada en conjunto a una pequeña taza de café.
Era comparable a la gloria, la cual solo aumentó en el momento que llegó Eid