Es primera hora de la mañana y llegamos hasta el hospital, grandes sacos oscuros reposan bajo los ojos de Zadkiel, quien no durmió nada después de enterarse de la noticia de su hermana.
Lo comprendo, yo tampoco pegaría ojo si me enterará de que un familia muy preciado podría llegar a sufrir una enfermedad incurable, en especial si este es lo único que tengo.
En su lugar agradezco que la frustración y tristeza no lo llevaron a dejar de comer, en un momento como este es crucial que el sea el pi