No le perdía el paso en ningún momento.
Si ella dobla por una esquina yo también lo hago, y por donde sea que ella pise mis pies también lo hacían. Todo con tal de no poder perder de vista a la mujer que iba a encarar ahora mismo.
Es una especie de persecución que terminó en el edificio de derecho, lugar en donde ella comenzó a subir escaleras y escaleras hasta llegar al último piso del lugar.
¿Esto no puede ser más extraño?
Quizás no, ya que por mucho que la seguía y hacia notar mi presencia e