Volvimos a casa con unos resultados dudosos en manos en lugar de las tan esperadas y deseadas buenas noticias, una decepción que ahogare en comida chatarra y la ignorancia de la niña, quien aún no es consciente de los fatales resultados.
Un hemograma bastante preocupante, para ser sincera ese mal presentimiento fue solo una advertencia a todo lo que se venía encima, ya que ahora no me siento capaz de contarle a Zadkiel los resultados.
Aún así, es necesario hablar con él. Ya que para los procedimientos que se realizarán a la niña, necesito la autorización de uno de sus cuidadores, por ello no logramos continuar.
—Aquí están tus papitas. —Para disminuir la frustración de la pequeña niña después de todo un día en el hospital, decidí comprar hamburguesas y algo de comida rica para las dos, dándonos una buena degustación en conjunto a los postres que Zadkiel nos trajo hace unas horas atrás.
El café fue lo único que pasó a mejor vida, apenas tuve mi primer descanso me lo tomé a pesar de est