La voz de Vaughn con sus sugerencias malintencionadas resonaron hasta afuera del estudio de Damon en donde estaba Harper detrás de la pared, cerca de la galería de retratos escuchando cada palabra.
Se había acercado para ofrecerle a Damon una taza de té, pero se había detenido al escuchar la voz punzante del detective. Su corazón se encogió al oírlo, y no solo por el peligro que representaba contra ella, sino porque comenzaba a deducir que las intrigas iban mucho más allá de lo superficial, y t