Mundo ficciónIniciar sesiónLucía llegó a su apartamento y cerró la puerta con la espalda, como si pudiera bloquear el mundo exterior. El día pesaba en sus hombros: la memoria USB oculta, las palabras de Elena clavadas como cuchillas, la sonrisa calculadora de Javier, las advertencias de Adrián que ahora parecían una trampa en sí mismas. Y Damián. Siempre Damián. Tan cerca y tan lejos, atrapado en su propio papel.
Sin fuerzas ni para cambiarse, se dejó caer en el sofá. El silencio de su casa era un alivio






