Mundo ficciónIniciar sesiónMiré con atención al prisionero. ¿No tenían previsto matarlas? Tenía que mantener la calma. Romano, cuando llegara, seguramente la perdería.
—Explica eso. ¿Mi hermana no debía morir?
Me miró apretando los labios; había revelado algo que no debía. Con rabia le volví a golpear; la rodilla, esta vez, la mala.
—Habla. ¿Quién os manda?
Uno de los guardias se ace







