Mundo ficciónIniciar sesiónEl coche arrancó y el silencio se metió con ellos, ocupando el asiento de en medio como un tercer pasajero.
Julián miraba por la ventanilla las luces de la ciudad deslizarse en franjas amarillas. Una hora después, todavía tenía la sensación de la mano de Elena en la suya. El calor de su palma, los dedos finos que no se habían apartado mientras los flashes los devoraban, la forma en que ella había sonreído a las c&aac







