Mundo ficciónIniciar sesiónJulián no durmió.
Pasó la noche al borde de la cama, oyendo la casa, y por encima de todo, el silencio del ala oeste. La luz del estudio había seguido encendida hasta pasadas las dos. Lo sabía porque la había vigilado desde su ventana, de pie, con el saco de la gala todavía puesto, como un hombre que monta guardia frente a algo que no comprende.
A las tres cruzó el pasillo descalzo y se detuvo frente a la puerta del es







