Adrián leyó el informe tres veces antes de recostarse en la silla.
No era una prueba de nada. Todavía no. Pero era suficiente para confirmar lo que su instinto venía susurrándole desde hacía días.
Las fechas.
Según los registros que había logrado reunir —una consulta médica temprana, un pago en una clínica, un par de citas anteriores a las que Isabella había asistido sola—, la línea de tiempo del embarazo no encajaba. No del todo. Había un desfase de un par de semanas que, por pequeño que parec