Elena sintió que algo se rompía dentro de ella. La última contención de todo lo que había callado en la oficina de Adrián.
—¿Sabes qué es lo más increíble de ti, Julián? —dijo, avanzando hacia él—. Que tienes el descaro de compararme contigo.
—¿No es lo mismo? —Julián enarcó una ceja—. Tú con mi mejor amigo, yo con Isabella.
—No es lo mismo. —la voz de Elena tembló de rabia—. Tú me engañaste durante meses mientras me jurabas amor. Mientras yo defendía nuestro matrimonio frente a todos los que m