Dimitri observaba a Amelia con atención. Ella estaba concentrada —o al menos fingía estarlo— en explicar su método de trabajo y responder a las preguntas de Lilly.
Sin embargo, por mucho que fingiera profesionalismo, sabía que estaba nerviosa. Durante la última media hora, ella apenas lo había mirado un par de veces y en ambas ocasiones, cuando sus ojos se habían encontrado con los de él, había desviado rápido la mirada.
No podía negar que era buena en lo que hacía. No solo complacía a Lilly