Amelia le dio las gracias a la empleada de los Smirnov en cuanto dejó su plato sobre la mesa. Esperó prudentemente a que todos tuvieran el suyo y entonces empezó a comer, lo más educadamente que pudo.
Llevaba apenas unos segundos cuando se dio cuenta de que las personas a su alrededor estaban en completo silencio.
Levantó la mirada y descubrió que todo el mundo la estaba observando con distintos grados de diversión, aunque desviaron la vista de inmediato, a excepción de Sergey.
—¿Qué sucede? —p