Dimitri entró en el departamento y avanzó hacia la sala con paso tranquilo, como si el lugar le perteneciera.
El apartamento estaba lleno de lujos para ser el de un adicto con problemas económicos: muebles de diseñador, obras de arte en las paredes y una vista privilegiada de la ciudad. Quizás por eso nadie había notado nada raro… o, si lo habían hecho, nadie quería enfurecer a alguien con el poder que Michael gustaba fingir.
Recorrió el lugar con una mirada fría antes de hacerle un gesto a su