Gio, al no encontrar cómo responder a sus razones, se queda en pleno mutismo, analizando cada palabra dicha por Katerina.
Él no había pensado en ello. Algún día se separarían y cada cual tomaría su camino. No obstante, ¿podría él estar lejos de ella? Lo intentó por unos días y la ansiedad lo estaba quemando por dentro.
—Te preparé el desayuno. —Es lo único que se le ocurre decir.
Katerina hace una mueca de disgusto, se limpia las lágrimas y asiente con la cabeza. En el comedor, la incomodidad y