Cerró sus labios antes de expresar su asombro, la criatura no dejó de verla y de su cabeza cuernos de alce brotaron guiados por un destello verde, sus ojos ahora son cuatro y sus colmillos sobresalen de su hocico.
—Me gustaría conversar contigo, pero el sol pronto saldrá, si tienes ingenio; haz que brote la mejor mentira que te puedas inventar
No sabía cómo estaba hablando, pues las palabras salían incluso con su boca cerrada.
—¿Qué hago? —pensó
—No lo sé —el lobo leyó sus pensamientos —, pero