Bajo la mirada impactada por sus palabras; el lobo se retiró con las patas hacia atrás.
Aquel descontento hacia una criatura similar a un dios, se vio reflejada en una mi mirada de perpetua incertidumbre como de constante; no tenía idea de quién era su madre y a un así trataban de quitarle ese derecho durante muchos años, su apariencia física como su sangre cruzada representaban para Nysa una conección imposible de romper, después se todo la sangre llama a la unión de dos personas y solo la muerte puede cesar con ella.
El carruaje se detuvo, los caballos relinchan cuando la entrada a la siguiente manada se vio convertida en casas quemadas con paja en los techos y las pareceres reparadas con barro y arcilla.
Sin apartar la mirada del lobo, este solo pudo dar una explicación.
—No puedes tener dos cosas Nysa. O eres protegido o te quedas con la sangre venosa de mi hermano.
—Nunca he oído de las hadas, lo mejor para ambos es organizar una reunión con tu hermano para elegir el mejor bando.