un recuerdo del pasado.
Mansión Durcker
En la cama, yacía Michael con una expresión de incomodidad en el rostro mientras seguía dormido. Su cuerpo empezó a sudar frío, atrapado en las garras de un sueño.
Michael abrió los ojos, sobresaltado. Respiraba con fuerza. Miró a su alrededor: los catéteres seguían en sus brazos, las vendas estaban limpias. Se incorporó con cuidado.
En la esquina de la habitación, en una pequeña camita improvisada, vio a Tin Tin, dormido plácidamente.
Una sonrisa suave, casi imperceptible, apare