Ricardo, al ver a Michael allí, en medio de sus manzanos, tomó una decisión instantánea. Había demasiada oscuridad en el mundo de ese joven al que consideraba un hijo, demasiadas sombras en los temas que seguramente lo traían hasta allí. Después de tanto tiempo sin verlo, después de todo el dolor que compartieron en silencio, se negó a manchar ese primer reencuentro con asuntos negativos. Guardaría las conversaciones difíciles para el último día. Por ahora, solo quería recordar cómo era tenerlo