En la cama, Sol se movía de un lado a otro, todavía dormida. Sus ojos permanecían cerrados, pero la tensión en su rostro revelaba miedo. Su respiración se aceleró y su corazón comenzó a latir con fuerza… hasta que, de golpe, se despertó.
La habitación estaba sumida en la oscuridad, solo interrumpida por pequeños destellos de luz que se filtraban desde el balcón. Entonces, las imágenes de la noche anterior inundaron su mente. Un temblor incontrolable recorrió su cuerpo, seguido de un fuerte esca