En una bodega industrial al norte de la ciudad, un hombre de presencia imponente avanzaba entre un grupo de hombres armados. Algunos apostaban en peleas clandestinas, otros revisaban su arsenal o contaban fajos de billetes. Sin prestarles atención, aquel hombre cruzó el lugar con paso firme hasta subir al segundo piso. Este hombre no era otro que Walter Porter.
Al subir al segundo piso, Walter se instaló en su despacho mientras uno de sus subordinados se acercaba-Dime, ¿qué ha estado pasando co